
Al fin tuve el valor de hacerlo, después de tantas veces que lo había planeado. Llene la bañera con agua hasta el borde y colme el cuarto de velas e incienso. Me quite la ropa, entre en el agua y cerré los ojos tratando de recordar un momento agradable antes de hacerlo pero fue inútil, solo pude recordar tu maldita e inmunda cara y eso me dio más coraje aun. Al parecer me iba a ir de este mundo con el ceño fruncido en vez de una sonrisa. Abrí los ojos y cuando me disponía a cortar mi carne: algo paso… se me nublo la vista y sentí q caía en un largo y profundo letrado. Y ahí estaba la muerte parada frente a mí extendiendo su mano, curioso, no recuerdo del todo haberlo hecho. Me envolvió y me llevo con ella y ahí estábamos, cruzando un espeso lago de sombras.
¿Qué hice? Me he condenado para siempre, como si no hubiera sido suficiente con todo lo que he sufrido en esta vida, ahora lo tengo que hacer por una eternidad. Hundida en la más profunda amargura, un grito de terror me hizo estremecer y esa voz yo la conocía…. Poco a poco se fue haciendo mas clara la escena. En un cuarto desolado, un joven trigueño colgaba de las manos. No tenia camisa y sus ojos estaban hinchados de tanto llorar. Se oían pasos de botas como un eco y al oírlos volvió a lanzar un grito. Una figura femenina vestida de Negro entro a la habitación y los ojos del infeliz de tornaron grande como si se le fueran a salir de orbita. “Me extrañaste” dijo la criatura en una voz ronca sacada de ultratumba. “Yo también a ti mi amor” y le dio un beso en la mejilla. “Ya no mas por favor, perdóname. Lo siento… LO SIENTO…” dijo suplicando. “Se que lo sientes, y lo vas a sentir hoy mas todavía” y diciendo esto sacó un látigo y empezó a azotarlo en la espalda. No quería mirar, me provocaba lastima y podía sentir en mi carne el dolor que sentía el pobre provocándome escalofríos. ¿Así sería mi castigo? ¿Que pudo haber hecho el para merecer tanto dolor? Mas sin embargo, ¿quién era?
¿Por qué sentía que lo conocía y que si se merecía lo que recibía?
“¿Te gustó mi amor? Uno por cada caricia que me diste” dijo la mujer bajando su mano y fatigada del castigo. El muchacho casi no podía moverse, había perdido mucha sangre que ahora decoraba el piso con junto a algunos pedazos que habían caído de lo que había sido su espalda. “Y ahora por cada vez q me dijiste nunca te voy a hacer sufrir” y de la nada apareció un balde con un contenido difícil de no reconocer: alcohol… y se lo tiro en la espalda agrietada y llena de coágulos. Como una bofetada lo volvió en si y lo puso a retorcerse como pez fuera del agua gritando una y mil barbaridades “Maldita bruja! te debí de haber matado cuando pude MALDITA!!”. La sombra se quedo muy tiesa y dejo caer el cubo que aun sostenía. Lentamente se acerco al colgado que aun gritaba y retorcía de dolor. Lo cojio por los cabellos y lo miro fijamente a los ojos. La miro con odio, con ese odio que es como un veneno que crece cada día y sientes que te quema cada visera del cuerpo y te pudre por dentro. Con ese odio que quema y sientes que si te concentras puedes convertirlo en una bola de fuego y en un grito perforarle el pecho al que tengas de frente. Con ese odio y ella solo rió… Una carcajada y asomo sus colmillos entre sus rojos labios. Le halo por el pelo y paso su lengua por su mejilla sudada y luego le dejo caer la cabeza. Saco un cuchillo y empezó a cortar el pantalón del hombre.
“Que paso mi amor… Tanto que disfrutabas estar conmigo. ¿Acaso no disfrutabas cuando te revolcabas con esta puta?” Ahora estaba completamente desnudo y su cuerpo temblaba de sudo y sangre. “¿Qué vas a hacer con ese cuchillo? Suéltame maldita, ya vas a ver”. Pero ella solo reía… “¿No extrañas mi boca?. Decías que lo disfrutabas tanto… cuando sentías mis besos” y comenzó a besar su pecho y el área del abdomen “Y temblabas cuando sentías mi lengua” y comenzó a pasarla por el área del ombligo y entre los muslos …“y decías que mi saliva era como la miel” y empezó a chorrear miel de aquellos labios rojos como la sangre y ya no se oían sollozos de dolor sino quejidos de placer y el joven cerro los ojos y empezó a recordar y puso esa sonrisa de cerdo tan característica de el, tan de tono de burla, tan de miserable“ Ves que me extrañabas. Esto es por todas las veces que me hiciste tuya y mientras lo hacías me decías que me amabas” Y se puso de pies la hembra y por donde chorreaba la miel empezaron a caminar hormigas rojas del tamaño de escarabajos y pronto su sonrisa se satisfacción volvió a adquirir la mueca de terror. “¿Que crees que estas haciendo? QUITAMELAS!!” “¿No que siempre te has creído que estas para comerte?” Y así fue, donde quiera que hubo miel, las hambrientas le arrancaron los pedazos de piel y músculo y le dejaron en el hueso. “¿No que siempre estuviste orgulloso de tus dotes? Ahora dime ¿Qué se siente estar castrado?”
Y su risa se convirtió en un chirrido que retumbaba en truenos. Saco un puñal y corto las cuerdas que lo amarraban, y así su cuerpo deforme y mutilado calló al piso, intento arrastrarse pero solo pudo postrarse ante los pies de su mutiladora. Ya apenas podía abrir los ojos y ella solo sonreía con una morbosa satisfacción. “¿Ya estas contenta? ¿Ya fue suficiente?”… “No…” y se le pusieron los ojos en blanco. No podía pensar que le iba a hacer ahora. Lo pateo y lo puso boca arriba sobre la espalda abierta y se le sentó en el pecho. Con el puñal empezó a hacerle cortes en el pecho y con la sangre que brotaba, a hacerle caritas alegres. Lo miro a los ojos y le pregunto “¿Por qué lo hiciste? si yo te amaba, yo confié y me entregue a ti”. El la miro con los últimos suspiros de fuerza que le quedaban le contesto “Por que eras la puta de turno, solo otra mas…” y puso su sonrisa de cerdo. Ella solo lo miro y dejo caer una lágrima. Se levanto de su pecho, se doblo y lo levanto tomándolo del cuello. De entre su pecho izquierdo, saco unos vidrios rotos y se los clavo en los ojos. “Eso es por haberte fijado en mí, asqueroso” y las garras que tenía por uñas de la mano derecha se las enterró en el pecho y le saco el corazón que aun le latía “Y eso por haber terminado con una vida… con mi vida!”.
Y lo dejo caer sin ojos, con el pecho abierto y una mueca de horror que torcía su boca dejando ver sus dientes amarillos. Miro sus manos llenas de sangre y sonrió. Ahora todo era claro, ahora podía verla y apreciarla. ¡Era yo! Viuda, bruja y demonio vestida de negro con los ojos rojos. El me había hecho eso, su odio me había hecho eso. Y me mire en ella como en un espejo y no quería convertirme en eso. Grite y me desperté en la bañera, con el cuarto lleno de velas y la navaja a mi lado. Me salí del agua y observe mis manos, debió de haber pasado un largo rato porque las tenia arrugadas pero al menos no cubiertas de sangre. Coji la navaja y me mire al espejo y me di cuenta que valía más que eso. No podía rendirme, no podía dejar de luchar. Cada respiro es un milagro. La deje caer al zafacón y salí del baño no sin antes echar un ultimo vistazo y sonreí. Cada cual tiene lo que se merece, si no en esta vida tal vez en otra o en algún lugar. Y si es eso lo que te espera, espero que tu verduga tenga mi rostro y se le ocurra una y mil maneras de hacerte sufrir por la eternidad tal y como tu me has hecho sufrir a mi….

1 comentarios:
no pude dejar de leerlo,me quede enganchada y creo que tines razon a cada quie le llega su destino y tienes que saldar cuentas, esto me ha ayudado mucho, y saber que siempre hay algo mas
besos
pd; que bueno que no ocurrio lo de la bañera
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